Con la puesta en operación del tren bala más rápido del mundo, transporte que alcanzará los 394 kilómetros por hora se intensifica la Era del Dragón Rojo, tiempo en el que China disputará el liderazgo mundial a los E.U. Sin embargo, ello no debería de ser una sorpresa porque en el ámbito deportivo, esta potencia viene mostrando su capacidad victoriosa como nación volcada hacia el futuro desde los polémicos Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, que estuvieron enmarcados por el boicot del entonces bloque soviético-socialista en respuesta al boicot de los Estados Unidos y aliados a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, por la invasión de la URSS a Afganistán del año 1979.
Desde que en ese país terminaron los duros tiempos del mitológico patriarca Mao Tse-tung y al poco tiempo ascendió al poder el pragmático y por demás sabio Den Xiaoping a finales de los años setenta y hasta el año de 1992. El Dragón Rojo comenzó una evolución impresionante, restableciendo en primer lugar sus relaciones bilaterales con los Estados Unidos durante la célebre visita del entonces presidente Jimmy Carter, lo que por efecto dominó mejoró notablemente las relaciones con todo el mundo occidental. Al mismo tiempo, Xiaoping acordó un nuevo orden en las relaciones con el samurai e hijo del Sol Naciente: Japón. Otros dos logros trascendentes fueron los acuerdos con la Gran Bretaña y Portugal para que al término del plazo de los 99 años, las antiguas posesiones de ultramar Hong Kong y Macao respectivamente, pasasen a formar parte de la China continental. La visión y habilidad política de este exitoso gobernante lo llevo también a mejorar las relaciones con la entonces Unión Soviética, con la guía de la vieja pero muy vigente sabiduría china que indica que siempre hay que llevarse bien con el vecino y más aun si éste es una potencia nuclear, petrolera y gasística. Los años del ascenso del Dragón Rojo coincidieron con el declive y la posterior desaparición de la URSS.
El impacto regional de las reformas, cambios y modernizaciones decididas que emprendió Deng Xiaoping fue muy influyente en los positivos y notables cambios experimentados por los denominados “Tigres” de Asia: Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Singapur, Malasia, Indonesia y Vietnam.
A pesar de su impresionante crecimiento económico que ha sacado de la pobreza a 300 millones de seres humanos, existen pendientes político-sociales inobjetables para el Dragón Rojo. Como los derechos humanos, la transparencia, la apertura, la rendición de cuentas, el control y erradicación de la corrupción, el acceso total a la red Internet y sin censuras hacia toda la población, el desarrollo sustentable y los conflictos con la región del Tíbet y con la isla de Taiwán. Por lo que será muy interesante observar cuando los turistas chinos salgan masivamente a conocer cómo vive el resto del mundo y a contemplar en vivo y en directo como en las democracias avanzadas, los gobiernos y los políticos son, y siempre deberán ser, cuestionados, criticados, analizados y retirados del poder por los ciudadanos, los grupos y las organizaciones sociales.
Lamentablemente el subcontinente que más ha perdido frente al Dragón Rojo y ante toda Asia es América Latina, en buena medida por no contar con sociedades flexibles, rápidas en sus reacciones y acciones, gobiernos de avanzada y pragmáticos y porque muchos actores y sectores de la sociedad siguen cautivos de la nostalgia de los “tiempos maravillosos” que en realidad nunca fueron. Rindiendo culto fanático a los huesos, espectros, fantasmas y leyendas de Sandino, Evita, Perón, el Che Guevara, Bolívar, etc. Además, los más ciegos por ese fanatismo y sed de venganza y revancha sólo quieren quedarse con el brazo indígena arrancándose para siempre el brazo occidental. Manteniendo a las reliquias de sus “autos ideológicos” por los senderos más bizarros, empantanados, complicados y accidentados. Además de estar siempre pendientes del espejo retrovisor, en lugar de ver el horizonte de adelante y entrar lo antes posible en las autopistas del futuro.
En suma, mientras América Latina durante el siglo XX y lo que va del XXI se ha suicidado, ahora el Dragón Rojo emerge como el viejo imperio que fue para ahora ser el imperio del futuro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario